"Estoy sentado en un cráter desierto
Sigo aguardando el temblor en mi cuerpo
Nadie me vio partir, lo sé
Nadie me espera..."
En Concepción, sintonizando una canción de radio me encuentro, he cambiado de dial una y otra vez, he visto la televisión y la Bolocco me aparece hasta en infomerciales. Quiero entrar en Internet pero lo haré después de terminar esto. Hace dos semanas me diagnosticaron hepatitis, la semana descubrieron que era tipo A. Este tipo de enfermedades se transmite por relaciones sexuales, alimentos mal manipulados o exceso de alcohol; éstos dos últimos creo (por lo factible del asunto) son los culpables. Durante cincuenta días estaré sin sexo, sin alcohol, sin cigarros, ni besos en la boca, así que considerando el panorama decidí empezar a escribir nuevamente. Escribir de lo humano y lo divino como diría mi madre, de lo sucedido pero más intenso como en mi cabeza, de lo que no pasó ni sucederá como en mis sueños.
El último viernes por la tarde en Santiago, llegaron desde el sur las sillas de los años sesenta que habían en la casa abuela; un poco más tarde llegó Milly (compañera y amiga de la vida – depto) que también venía viajando, dispuesta a celebrar su cumpleaños esa misma noche. Todo estaba listo desde semanas y era sólo montar lo que faltaba. Macarena se encargó de las comidas y yo de convertir la recepción y el living en el mejor club de Santiago. Esa noche faltaría Claudio que estaba en el matrimonio de su hermano en Antofagasta y Alex que se despide de su ciudad; irían nuestros más amigos y además, por si fuera poco, momentos antes el chico – sicólogo - esquivo me había dicho que lo esperara…
La semana que vino después fue extraña. Estar en cama todo un día definitivamente no es lo mío. Lo único que me permite sobrellevar la situación es la visita de los míos y una buena colección de películas y revistas de moda que ver. Todo cambia, la dieta, los panoramas, la cara, el color de la piel y el ánimo. Por las mañanas ni la visita de Kate Moss arreglaría mi semblante, nada. Esa semana fue como un lapso de vida entre un asunto y otro, un largo letargo como serán todas las que vienen más adelante. Para más remate, nuevamente el susodicho vuelve a perderse, el celular muerto y ningún rastro más que un beso en el cuello de despedida esa noche de viernes. La situación podría empeorar aún más sino fuera porque el miércoles se aparece en mi citófono a las 12 de la noche pidiéndome un té. Le abro la puerta y al entrar lo noto extraño. El té servido y sentados en el living nos callamos por un buen rato. Un abrazo llevó el sueño a la cama. Así dos días. Con doctor en casa cualquiera se recupera, pienso. Si sólo bastara creer en todo esto. Mierda. Dónde me ha llevado la desilusión.
Ese viernes, una semana después del cumpleaños nos levantamos, desarmé mi cama por completo. Hice mi maleta y almorzamos juntos nuevamente. Cerramos el departamento y partimos. En estación Universidad de Santiago estaba Milly esperándome, después de un beso y las últimas instrucciones para el reemplazo que está haciéndome en el trabajo partí rumbo a donde estoy. Concepción. Desde acá el tiempo ha pasado raudo, la incertidumbre de todas las situaciones que adornaron la gestación de este virus maldito me ocupan los dedos para tipear esta historia. Me vine y acá estoy, donde siempre empecé.
2 comentarios:
siempre es bueno volver donde empezaste. toma este tiempo para mirar las cosas desde afuera y darte la oportunidad de volver a creer, es preferible sufrir una desilusion que dejar de ilusionarte.
a todos se nos ha movido el piso que sostienen nuestras emociones , pero creo que vale la pena reconstruir lo que el temblor alla roto. Como dice la generacion anterior a la nuestra (acostumbrada a utilizar refranes, cosa heredada a nuestra generacion, por cierto)"el que no se arriesga no cruza el `rìo". mejorate pronto y vuelve a santiago, esta vez si te llamare para tomarnos una copa de vino blanco...
Ktrala
siempre he pensado que escribes muy bien mario, y aunque no seamos muy amigos y los nuestro se remita sólo a un saludo en ciertas ocasiones de carretes, te lo digo por aca "guebón, eres un tipo genial"
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