domingo, 13 de mayo de 2007

track nº 1 /NO ESTAMOS SOLOS / casanova




Es un ciclo eterno, vuelve a comenzar
Años pasarán, a través del mundo
Juntos los dos…
Si tú supieras cuanto te esperé
Tantas mañanas, hasta llegar a ti…






La noche que caminaba por Vicuña Mackenna con Claudio, me llevó súbitamente a llamar a Alex. Entusiasmados de recordar el último fin de semana que pasamos los tres en Concepción, me sorprendí con la mano en la boca tapando un secreto que ya había sido descubierto… De alguna forma nuestros padres siempre saben lo que uno es, y por más silencios se otorguen para probar hasta dónde llega la tolerancia o el cinismo, no faltan los detalles que dejamos pasar, que nos hacen volver atrás, empezar de nuevo, la misma historia que te explicaste hace años y ahora debes hacerla entender a quienes más cerca de ti han estado. Hola mamá: soy gay.

El domingo Alex estaba en mi mesa almorzando contándome todo. Nuevamente la catarsis y volver atrás. Esta vez mejor, con más disfrute. Sus ojos envueltos cuidadosamente en lágrimas hicieron contener las mías. Un abrazo, quizás no tan grande como había sido el que su madre le dio una tarde mientras estaba recostado en su casa diciéndole que ya llegaría el momento de conversar terminaba el tema tras un suspiro de reconfortamiento. Esa tarde con Alex, la pasamos conversando, así nos hemos llevado por diez años. El amigo que más me ha durado, el más viejo de todos y el que con mayor fundamento podría hablar de mí.

Claudio que también es de Concepción, es mi amigo hace siete años. Lo conocí en EJE del Colegio Salesianos, después de algunas fiestas nos hicimos amigos, atentos uno del otro hasta perdernos la pista cuando él se fue a Viña mientras yo terminaba la Universidad. Nos reencontramos hace dos años, en la casa central de la Universidad Católica cuando yo fotografiaba a Cristian Warnken para una revista, desde ese día no nos perdimos más. Suele pasar que hay amigos que siempre están a pesar del tiempo y las distancias, del olvido y las ocupaciones diarias. Se me viene a la cabeza esa frase que dice que la vida es lo que pasa por tu lado mientras estás ocupado haciendo otras cosas, la verdad es que la vida es lo que te pasa en tan pocos minutos, que se convierten en lo que jamás quieres olvidar mientras sigues ocupado haciendo otras cosas…

Una noche de esas, de la semana que estuvo Alex en Santiago se reencontró con Claudio después de un beso en Concepción. Siete años habían sido mis amigos, cada uno por su lado en sus propios escenarios y esta vez compartían el mismo. Esa noche decidí dejarlos en Tomodashi, y acostarme temprano. Esa noche me di cuenta que era mejor dormir, porque lo peor ya había pasado. Cerrar los ojos y de vez en cuando dormir, tentar la suerte y volver a ver la luz, ver que todo está en orden y que jamás se está solo, aunque al otro lado de la cama no haya a quien abrazar.




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